“Sasi ardi” una oveja muy diferente.

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Ayer miércoles 9 de mayo, unos miembros de los Convivums de Gipuzkoa y Donostia visitamos una preciosa explotación de ovejas Sasi ardi, propiedad de Xabier Artola.

Xabier Artola y su "sasi ardis".

Después de un lluvioso mes de abril pudimos disfrutar de un sol radiante, muy de agradecer para una visita al aire libre.

Un entorno envidiable.

Las explicaciones de Xabier vinieron muy bien reflejadas en un artículo de Félix Ibargutxi” publicado publicado en “El Diario Vasco el 7 de septiembre de 2010. Nosotros incluimos dicho artículo y le añadimos las fotos que sacamos ayer.

Incluida en el Catálogo de Razas en 1997, pervivió sobre todo en la zona de Goizueta-Lesaka. Vive en el monte, no se le ordeña y en Gipuzkoa existen doce criadores, que están asociados

Parece una oveja latxa, pero no lo es. Desde 1997 está incluida en el Catálogo de Razas de Ganado de España, concretamente en el Grupo de Razas Autóctonas de Protección Especial. Es un tesoro genético: se trata de una oveja muy rústica, perfectamente adaptada al entorno, que por ejemplo es capaz de parir sin ayuda de ninguna persona. No produce mucha leche: solamente la justa para alimentar a la cría.

Y entonces, ¿para qué sirve una sasi ardi? Tradicionalmente, los baserritarras han tenido este tipo de oveja para mantener limpios los prados y los montes. Y sacaban provecho también con los corderos. Ahora, existen rebaños de sasi ardi sobre todo en caseríos cuyos dueños trabajan también fuera de la explotación ganadera, y precisan de algún tipo de animal que les mantenga limpio el territorio.

Caserio Ezkurru.

El presidente de la asociación de criadores de Gipuzkoa (Gisasi), Xabier Artola, es un ejemplo paradigmático. Quiere mantener en pie el viejo caserío del padre, Ezkurru, deshabitado desde hace décadas y con un centenar de hectáreas de tierra alrededor, con la ermita de Santa Engrazi (Aizarna) siempre a la vista. Y ha visto que la sasi ardi es el animal perfecto. «Todavía hay en la administración gente que se piensa que esta oveja es latxa. Llevo quince años con este tipo de animal. Antes tuvimos cabras. Cuando nos inclinamos por la sasi ardi, trajimos los carneros de un caserío de Lesaka. Allí vivía una persona de edad, soltera, que llevaba cuatro años sin bajar a las ovejas del monte. Por esa razón habían disminuido las posibilidades de cruce con la raza latxa. Esos carneros conservaban muy bien las características de la sasi ardi».

Pello Urdapilleta y Visi Irizar, Slow Food Gipuzkoa, flanqueando a Xabier Artola.

Según Artola, todo son ventajas: «Para empezar, la sasi ardi es un animal al que no hay que ayudar cuando llegan los partos. Es autónomo. La incidencia de la ‘hankako mina’ (enfermedad de las pezuñas) es muy inferior, comparando con la latxa, al menos eso es lo que yo he comprobado. Es un animal de por sí algo nervioso, pero si se le enseña reacciona bien: al comienzo tenía problemas para agrupar las ovejas y traerlas a casa, ahora basta con llevar un balde con unos granos de maíz. Lo agito y cuando oyen el sonido enseguida acuden».

Artola piensa que los corderos de la sasi ardi nacen más espabilados que los de la latxa, «y como la madre tiene la ubre alta no hay que ayudar a la cría. En el caso de la latxa, muchas madres tienen los pezones bastante más bajos y hay que enseñarle a la cría en los primeros momentos».

Desde 1997 está incluida en el Catálogo de Razas de Ganado de España, en el Grupo de Razas Autóctonas de Protección Especial. Esta raza estuvo en peligro de extinción. Ocurrió que, al tratarse de una oveja montaraz, y para quitarse de encima la necesidad de construir buenos cercados, los baserritarras comenzaron a cruzarla con carneros de latxa cara rubia, para conseguir corderos más grandes y manejables.

Estándar de la raza

Tradicionalmente ha sido considerada como un ecotipo o variedad de la raza latxa cara rubia, pero unos estudios de caracterización genética realizados por el ITG Ganadero de Navarra en colaboración con el Departamento de Genética, Antropología Física y Fisiología Animal de la Universidad del País Vasco corroboraron a estos ovinos como entidad genética y racial diferenciada de la raza latxa cara rubia.

Juan Manuel Garmendia, Slow Food Donostia con Xabier Artola y su ovejas al fondo.

Tras el reconocimiento de 1997, surgieron en Gipuzkoa y Vizcaya sendas asociaciones de criadores, entre otras cosas con el fin de encauzar las subvenciones públicas. Y en 2005 se elaboró el estándar de la raza. Son animales de poco peso, entre 35 y 45 kg para las hembras; la cabeza es pequeña, desprovista de lana y de forma triangular; el cuello, delgado, con tendencia a llevarlo erguido; muslos y brazos relativamente largos y poco musculados; pezuñas muy finas; durante la primavera sufren una pérdida importante de vellón, como si respondiera a la muda propia de los animales salvajes. «¿Sabes en qué se distingue mucho de la latxa? En que va erguida. ¡Menuda diferencia!», remata Artola.

Lo que primero salta a la vista es el vello, bastante más corto que el de la latxa. «De esta manera puede andar entre zarzas, en zonas en la que la latxa se quedaría enredada. El nombre lo dice: sasi ardi, oveja de las zarzas», nos comenta el pastor. También destaca la tonalidad rojiza de la zona del cuello. La cola es más larga y de mucho menos vello que la de la oveja latxa.

Es un animal de escaso sentido gregario. En vísperas de la primavera, tras el nacimiento de los corderos, pastorean individualmente oveja y cordero, o en grupos de dos o tres adultos con su cría. Según Gisasi, la asociación de criadores de Gipuzkoa, en este territorio en 2008 había 12 asociados, con otros tantos rebaños. Los efectivos eran totales 665 (648 hembras y 17 machos).

Los corderos de sasi ardi no suelen ser admitidos en el eusko label, porque tienen poca grasa. «Para mí, eso es una ventaja; para ellos, un problema, por lo visto», proclama Artola, quien sueña con que la sasi ardi acabe integrada en el movimiento slow food. «Pero para eso, lo primero que tenemos que hacer nosotros es mejorar los rebaños, conseguir rebaños con una genética clara de sasi ardi, sin rastro de latxa».

 

DATOS

Tamaño: es una oveja de poco peso. Las hembras pesan entre 35 y 45 kilos.

Cuello: con tendencia a llevarlo erguido. En ese aspecto se diferencia completamente de la latxa.

Vellón: mucho más corto que el de la latxa. El de la zona del cuello suele ser de un color rojizo muy peculiar.

Cola: bastante más larga y de menos vellón que el de la oveja latxa.

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